Desde 1988 es la directora de Vogue, llevando a la revista a lo más alto en el número de ventas. Dicen de ella que tiene muy buen ojo para las tendencias de moda, los diseñadores más exclusivos del mundo se la rifan para que no falte en sus desfiles en primera fila. Ha recibido muchas críticas y se han dicho muchas cosas sobre ella. Una de sus ex asistentes, Lauren Weisberger, escribió la exitosa novela The devil Wears Prada, y acabó transformándose en una película de gran éxito, El diablo viste de Prada, donde Meryl Streep interpreta un personaje inspirado en ella. Lo cierto, es que Anna Wintour se ha convertido en una verdadera institución. Ella misma se ha convertido en un icono de la moda. Su corte de pelo y el uso de gafas oscuras en lugares cerrados ha sido imitado y es algo que le caracteriza.
El periódico The guardian, la ha llamado la "alcaldesa no oficial" de la ciudad de New York. Ha establecido tendencias y consagrado a nuevos diseñadores. Sin ir más lejos, John Galliano le debe su trabajo en Christian Dior. Tiene un salario estimado en cinco millones de dólares al año y generosos beneficios, como un presupuesto de 50.000 dólares para ropa, un chófer y una suite en el Hotel Ritz de París mientras asiste a la semana de la moda de esa ciudad. Dicen que es demasiado perfeccionista, hace peticiones imposibles a aquellos que trabajan para ella y trata mal a sus subordinados. Los activistas de los derechos de animales la critican por el uso desmedido que hace de las pieles naturales. Y hasta tuvo un enfrentamiento con otra poderosa: le negó a la mismísima Oprah Winfrey aparecer en la portada de Vogue hasta que no bajara de peso...
Lo que está claro, es que a pesar de las críticas, ella es la mujer más influyente en el mundo de la moda. Seguirá inspirando películas y comentarios y asistiendo a los desfiles más importantes del mundo.
